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Vino Naranja

Seguro que conoces el vino tinto, el blanco y el rosado, pero ¿y el vino naranja? ¡Descubre ya nuestra selección!

¿Qué es el vino naranja?

Después del vino tinto, blanco y rosado, el vino naranja es el cuarto color del vino. Contrariamente a lo que su nombre podría sugerir, este tipo de vino no se elabora con naranjas, sino con uvas blancas. También conocido como vino ámbar, el vino naranja es un vino blanco vinificado como un vino tinto. El tono anaranjado de este néctar es completamente natural. No se utilizan colorantes en el proceso de elaboración.

Un vino blanco elaborado con maceración

Este vino adquiere su color naranja gracias a la maceración del jugo obtenido de variedades de uva blanca con los hollejos, las pepitas y los escobajos.

El vino naranja está lejos de ser una moda pasajera

A veces considerado un vino de moda —sin realmente serlo—, el vino naranja no es ninguna novedad, y sin duda fue uno de los primeros vinos creados. Originario del Cáucaso, su elaboración se extendió posteriormente por todo el mundo, especialmente en Italia con el vino naranja italiano, en Eslovenia y más tarde en Francia.

Aunque sorprendentemente poco conocido, este tipo de vino está despertando la curiosidad tanto de consumidores como de productores. De hecho, muchas bodegas reconocidas por su producción de vinos tintos o blancos han comenzado a elaborar vino naranja.

Gérard Bertrand, uno de los grandes nombres del Languedoc y apasionado del terruño, es uno de los productores de vino naranja. Asociado a los vinos mediterráneos, su bodega se remonta a los orígenes del vino y actualiza esta tradición milenaria con su vino Orange Gold. Un vino naranja certificado ecológico, conocido por su agradable frescura, acidez natural y taninos ligeros.

Los orígenes del vino naranja

Contrariamente a la creencia popular, el vino no fue inventado por los romanos ni por los griegos. El vino naranja, probablemente uno de los primeros del mundo, se remonta a la Antigüedad y tiene su origen principalmente en la región de la actual Georgia. Hace más de 6.000 años, en el Cáucaso —cuna de la viticultura—, en la región de Kajetia, se maceraban racimos enteros de uvas blancas en grandes tinajas de barro llamadas kvevri. Estos recipientes, con capacidad de entre 800 y 3.500 litros, eran ideales para la crianza del vino. Enterradas en la tierra, las tinajas eran perfectamente herméticas gracias a su interior recubierto con una capa de cera de abejas.

Muchos siglos después, esta técnica particular de vinificación se difundió en otros lugares, especialmente en Eslovenia e Italia, antes de llegar a Francia. Este vino georgiano no obtuvo la denominación de “vino naranja” hasta el año 2000. Desde entonces, su producción se ha extendido a otros países como Estados Unidos, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

¿Cómo se elabora el vino naranja?

El vino naranja se produce mediante la técnica de vinificación por maceración. Para elaborar un vino blanco, tras la vendimia, las uvas se prensan directamente para extraer el mosto. Este proceso da como resultado un jugo claro y ligeramente teñido, ya que el mosto no entra en contacto con las partes sólidas de la uva. En cambio, para producir vino naranja, el mosto se deja en contacto con las pieles, la pulpa y las semillas de las uvas, e incluso en ocasiones con los escobajos. El periodo de maceración varía desde algunas semanas hasta dos años.

También conocida como maceración pelicular prolongada, esta técnica de vinificación permite que el mosto interactúe con las partes sólidas, ricas en taninos, fenoles y pigmentos naturales (antocianinas, flavonoides y polifenoles). Elementos considerados indeseables en los vinos blancos, pero esenciales en los vinos tintos, ya que aportan color, textura y sabor. El vino naranja, al ser un vino de maceración, comparte algunas características con los vinos tintos, como los aromas intensos y un color más pronunciado debido a la presencia de taninos.

Tradicionalmente, en Georgia el mosto fermenta en tinajas de arcilla. Aunque estos recipientes siguen utilizándose, muchos productores modernos optan por fermentar en barricas de roble o en cubas. En cuanto a las variedades de uva, en Georgia se emplean cepas autóctonas como Kisi o Rkatsiteli. En otros países se utilizan otras variedades como Moscatel, Chardonnay o Gewürztraminer.

¿A qué sabe el vino naranja?

El vino naranja presenta características que se sitúan a medio camino entre el vino tinto y el vino blanco. Su perfil gustativo varía en función de diversos factores: el terruño, las variedades de uva utilizadas, si las uvas se despalillan parcial o totalmente, la duración de la maceración, la crianza o la oxidación. Otros elementos también influyen en su sabor y aromas, como el tipo de recipiente utilizado en la vinificación o la edad del vino.

Los vinos naranjas tienen un color que va del amarillo al ámbar oscuro o marrón. En términos generales, en comparación con los vinos blancos, los vinos naranjas son más corpulentos y aromáticos en boca. También presentan una menor acidez, sin perder frescura. Este tipo de vino suele ser muy seco, con bajo contenido de alcohol y azúcar. Ricos, con cuerpo y estructura, y taninos bien desarrollados, los vinos naranjas destacan por su sabor intenso y un ligero amargor.

En nariz, su expresión aromática puede variar mucho de un vino a otro. Un vino de maceración puede desarrollar notas florales, de manzana madura, pasas y cítricos. También pueden percibirse aromas de frutos secos, té, especias, miel, hierbas, minerales o incluso tostados. En boca, la mineralidad y la frescura se combinan con los taninos, ofreciendo una estructura compleja.

Gracias a su alto contenido en taninos, el vino naranja tiene un buen potencial de guarda.

¿Cómo se sirve un vino naranja?

¿Cuándo se debe beber un vino naranja? ¿Cómo se debe tomar este tipo de vino? ¿Con qué platos se puede acompañar?

Para disfrutar plenamente de un vino naranja, es importante seguir algunas recomendaciones.

¿Cuándo beber vino naranja?

Gracias a su estructura tánica, este tipo de vino puede acompañar una comida completa, desde el aperitivo hasta el postre.

¿Cómo servir el vino naranja?

Al igual que el vino tinto, el vino naranja no debe servirse demasiado frío. Idealmente, debe servirse a una temperatura entre 13 °C y 14 °C para realzar al máximo sus aromas.

¿Qué comer con vino naranja?

Gracias a su estructura rica y compleja, frescura y taninos, el vino naranja permite crear maridajes originales y sabrosos. Los aromas variados de este vino armonizan perfectamente con platos dulces y salados, como la cocina asiática u oriental. Este vino macerado es el acompañante ideal para platos picantes a base de curry, combinando una textura suave con sabores intensos.

El vino naranja también es un excelente acompañante para aves con salsa de naranja. Los aromas cítricos de este vino realzan lo mejor del pato, pintada, paloma o pollo a la naranja. Este tipo de vino combina bien con pescados a la parrilla o pescados servidos con salsas ligeramente especiadas. En cambio, no se recomiendan salsas con sabores demasiado fuertes, ya que pueden enmascarar el sabor del vino.

Al final de la comida, el vino naranja marida muy bien con quesos curados (Cheddar, Comté, Parmesano). Para acompañar quesos con carácter, se recomienda un vino que haya macerado durante largo tiempo. En cuanto a los postres, este néctar es ideal para platos de chocolate, como mousse de chocolate negro con naranja. De hecho, los taninos del vino naranja hacen eco de los del cacao, creando una combinación deliciosa.

Con moderación sabe mejor. Disfruta con precaución. La venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años está prohibida

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