Referencia mundial de la excelencia vitivinícola, Burdeos reúne algunas de las denominaciones más prestigiosas del mundo. Entre ellas, Saint-Émilion es un nombre que resuena como una promesa de experiencia gustativa única e inolvidable. Evoca la magia de un terroir único y el saber hacer de viticultores apasionados, transmitido de generación en generación. Situado en la orilla derecha del río Dordoña, el viñedo de Saint-Émilion encarna la elegancia atemporal de los vinos tintos de Burdeos. Una denominación prestigiosa fruto de una historia milenaria que se remonta a la época romana.
A lo largo de los siglos, el viñedo de Saint-Émilion se estructura, se desarrolla y gana notoriedad. Ya en la Edad Media, los monjes contribuyen activamente al auge de la viticultura en la región. El comercio con Inglaterra durante el siglo XII, y posteriormente los avances tecnológicos de los siglos XVIII y XIX, contribuyen a mejorar la calidad de los vinos de Saint-Émilion. La Denominación de Origen Controlada Saint-Émilion fue reconocida oficialmente en 1936.
La historia del viñedo es también la de una clasificación única, revisada cada 10 años desde 1955, que distingue los crus más destacados de la denominación. Un sistema singular que refleja la exigencia y la constante búsqueda de excelencia de los productores y viticultores de Saint-Émilion.