El valor de cada botella firmada por Peter Sisseck no se basa en el marketing, sino en factores agronómicos reales.
Un patrimonio de viñas viejas centenarias
La calidad del dominio se fundamenta en una parcela de viñas viejas de Tinto Fino (Tempranillo), sin injertar o procedentes de selecciones masales muy antiguas, con edades entre 70 y más de 100 años. Estas cepas se sitúan en suelos arcillo-calcáreos específicos de La Horra, que combinan: arcillas profundas que regulan el estrés hídrico depósitos calcáreos que aportan frescura y equilibrio Las raíces profundas permiten extraer nutrientes esenciales y resistir la sequía de la meseta castellana. Los rendimientos son extremadamente bajos: entre 9 y 12 hl/ha, lo que equivale aproximadamente a media botella por cepa.
Biodinámica y vendimia
Con el fin de preservar la actividad biológica de estos suelos frágiles y optimizar la expresión del terroir, la bodega llevó a cabo una conversión radical hacia la agricultura biodinámica, completada totalmente a principios de los años 2000. Reconocida por su práctica de la biodinámica, presenta así precios más elevados, reflejo de su exigencia y de la calidad de su producción.
El uso de moléculas de síntesis, herbicidas y tratamientos sistémicos está estrictamente prohibido. La gestión sanitaria del viñedo se basa exclusivamente en preparados a base de estiércol de cuerno (500) y sílice de cuerno (501), combinados con infusiones de plantas (cola de caballo y ortiga) para estimular las defensas naturales de la vid. La compactación de los suelos se evita gracias al regreso del laboreo con tracción animal (caballo). Durante la vendimia, se realiza una primera selección directamente en la viña, seguida de una segunda selección manual en mesa en la bodega. Solo se conservan para la vinificación las bayas en plena madurez y sin ninguna alteración.
El papel de las levaduras autóctonas y de la crianza en Dominio de Pingus
El protocolo enológico en bodega excluye cualquier soporte tecnológico con el fin de respetar la integridad de la materia prima. La fermentación alcohólica se inicia de manera espontánea gracias únicamente a las levaduras autóctonas, presentes de forma natural en la pruina de las uvas. Esta elección técnica descarta el uso de levaduras exógenas seleccionadas, que tienden a uniformizar los perfiles aromáticos. La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable termorregulados de pequeña capacidad o en tinas de madera.