El vino de Borgoña se elabora en uno de los viñedos más antiguos y famosos de Francia. Se elabora principalmente a partir de una sola variedad de uva, lo que permite apreciar claramente la identidad del terruño.
Los viñedos de Borgoña se extienden por un mosaico de pequeñas parcelas llamadas «climats». Cada climat tiene un suelo, una ubicación y un microclima específicos, lo que explica la diversidad de perfiles aromáticos. Debido a esta característica única, un vino de Borgoña puede cambiar totalmente de carácter a solo unos metros de distancia.
Para orientarte en esta riqueza, Borgoña utiliza una clasificación precisa:
- Denominaciones regionales / Denominaciones municipales: son los vinos más accesibles, procedentes de diferentes municipios. Constituyen una buena introducción al mundo de Borgoña.
- Denominaciones de origen de pueblos: estos vinos proceden de un solo pueblo y ya ofrecen una imagen más clara del estilo del terruño local.
- Premiers Crus: estos vinos proceden de climas conocidos por su calidad superior. Son más complejos y tienen un interesante potencial de guarda.
- Grands Crus: estos vinos proceden de las mejores parcelas y se sitúan en lo más alto de la jerarquía. Son los vinos más raros, más codiciados y, a menudo, también los más prestigiosos.
Los monjes, y más tarde los duques de Borgoña, desempeñaron un papel importante en la organización del viñedo y el reconocimiento de sus terruños. Gracias a ellos, los vinos de Borgoña se han ganado una reputación internacional basada en la finura, la precisión y la expresividad del terruño.











