No se puede hablar de vino dulce sin mencionar el famoso Sauternes. Este vino es el resultado de un meticuloso saber hacer y de un terruño único, y está considerado como uno de los vinos más refinados de Burdeos. Es conocido por su rico aroma, su textura sedosa y su equilibrio excepcional. Pero antes de convertirse en un vino que fascina tanto a los aficionados como a los recién llegados, Sauternes fue una Denominación de Origen Controlada, una de las primeras AOC en ser reconocidas.
La historia de un vino excepcional: Sauternes
La historia de Sauternes se remonta a la Antigüedad, cuando los romanos plantaron los primeros viñedos en la región. No fue hasta el siglo XVII cuando surgió la tradición de vendimiar uvas “casi podridas”, ya que se cosechaban tardíamente en otoño y en varias pasadas. Ya en 1741, este método único —que define la identidad de este vino dulce de Burdeos— aparece mencionado en escritos. El siglo XIX fue la edad de oro de este vino: en 1855, Sauternes fue ensalzado en la Exposición Universal con la célebre clasificación de los vinos de Burdeos, encabezada por el legendario Château d’Yquem, Premier Cru Supérieur. En 1936, el reconocimiento mundial de este vino excepcional quedó definitivamente sellado con la concesión de la AOC Sauternes.
La región de Sauternes, un microclima único
El viñedo de Sauternes se extiende sobre más de 1.500 hectáreas y se sitúa en la orilla izquierda del Garona, a unos cuarenta kilómetros al sur de Burdeos. Abarca cinco municipios: Sauternes, Barsac, Bommes, Preignac y Fargues. Que esta denominación produzca algunos de los mejores vinos dulces del mundo se debe, sobre todo, a un microclima único. La magia surge de la confluencia del Ciron, un río frío procedente de las Landas, y el Garona, de aguas más cálidas. Esta diferencia de temperatura provoca la condensación. Las nieblas matinales de otoño, seguidas de días soleados, favorecen el desarrollo de la podredumbre noble o Botrytis cinerea. Este hongo deshidrata las uvas, concentrando los azúcares residuales y desarrollando sus aromas, lo que da lugar a los sabores característicos de los vinos del viñedo de Sauternes.
Un vino dulce de Burdeos, fruto de un saber hacer único
Sauternes es un vino excepcionalmente delicioso, elaborado mediante un saber hacer único y preciso. Este vino dulce se produce exclusivamente a partir de uvas fuertemente afectadas por la botritis. Dado que este hongo no se desarrolla de manera uniforme, la vendimia se prolonga durante varios meses y requiere de 3 a 5 selecciones sucesivas. A continuación, se lleva a cabo un cuidadoso proceso de vinificación, del que nace este vino rico y concentrado.
La perfecta armonía de tres variedades de uva icónicas
Sauternes es una mezcla de tres variedades de uva: sémillon, sauvignon blanc y muscadelle. La sémillon es la variedad principal y aporta la redondez, el cuerpo pleno, los aromas finos y la complejidad tan característicos de estos vinos. El sauvignon blanc añade una agradable acidez y enriquece el perfil aromático de Sauternes. La muscadelle, presente en pequeñas cantidades, contribuye a vinos muy aromáticos y potentes, con baja acidez. Esta combinación armoniosa confiere a Sauternes una identidad gustativa inconfundible.